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Estudian proteínas que inhiben la formación de vasos sanguíneos

Studying proteins that inhibit blood vessel growth
The process, called angiogenesis, is linked to diseases like, cancer, diabetic retinopathy and arthritis.

Laura Romero

El proceso, denominado angiogénesis, está vinculado con la gestación de padecimientos como cáncer, retinopatía diabética y artritis

Científicos del Instituto de Neurobiología, con sede en Juriquilla, Querétaro, descubrieron un grupo de proteínas que tiene la propiedad de inhibir el proceso de formación de vasos sanguíneos o angiogénesis, vinculado con la progresión de padecimientos como cáncer, retinopatía diabética y artritis.

Así lo explicó Carmen Clapp, quien señaló que debido a esa característica, tales sustancias, halladas originalmente en el hipotálamo del cerebro, han recibido el nombre de vasoinhibinas.

Hasta ahora, el equipo de la científica ha aportado datos referentes al frenado del desarrollo de vasos sanguíneos en la retina, los cuales generan ceguera en enfermos de diabetes. El punto ideal sería producirlas en grandes cantidades y utilizarlas en pruebas clínicas, aunque falta hacer experimentos para determinar que no tengan efectos secundarios indeseados, aclaró la experta.

La universitaria expuso que los vasos sanguíneos son importantes para mantener la función de los distintos tejidos. No obstante, de su sobreproducción dependen enfermedades como las mencionadas.

Por ejemplo, la retinopatía diabética es la principal causa de ceguera en los adultos y, junto con la artritis, la primera razón de incapacidad en personas mayores. Este padecimiento obedece a la generación de vasos sanguíneos en la retina que al invadir el humor vítreo forman un tejido fibroso que llega a desprenderla y ocasionar ceguera. En el mundo, 10 por ciento de los pobladores padece diabetes y podría perder la vista si no se controla ese crecimiento vascular.

En la artritis reumatoide también se presenta una invasión vascular, pero en las articulaciones. Cuando ocurre ese padecimiento inflamatorio, los nuevos vasos sanguíneos permiten el contacto de las células del sistema inmune con el cartílago, que no es reconocido como propio del organismo y se le destruye, apuntó.

En el caso del cáncer, los nuevos vasos sanguíneos permiten el crecimiento masivo de los tumores y la dispersión de las células tumorales para formar metástasis o tumores secundarios. Este padecimiento, detalló, es la causa de muerte de una de cada cinco personas en el mundo desarrollado.

Si bien controlar la formación de vasos sanguíneos no curaría el cáncer, la retinopatía ni la artritis, sí impediría su progresión, sostuvo la investigadora. De ahí que el tema sea de gran interés mundial.

En el laboratorio de Carmen Clapp se estudia intensamente la acción de las vasoinhibinas en diferentes modelos animales, cómo se generan y las implicaciones que pueden tener en tales padecimientos a distintos niveles.

Las vasoinhibinas se producen en cantidades importantes en uno de los órganos con más vasos sanguíneos del organismo: el cerebro. También en el sistema endócrino, en particular en la glándula hipófisis. En esta última, la vascularización es distinta a otras áreas vecinas, por lo que se busca determinar si las vasoinhibinas influyen sobre dicha irrigación.

En ese laboratorio de Neurobiología se trabaja también en las células neurales de la retina; ahí se producen además las vasoinhibinas, por lo que se pretende saber cómo es que ellas participan en el control de la retinopatía diabética y otros retinopatías vasoproliferativas que igualmente producen ceguera.

Al mismo tiempo, analizan los problemas de las articulaciones. Se estudia cómo las vasoinhibinas controlan el funcionamiento de la célula endotelial –es la que constituye el vaso sanguíneo–, qué funciones desempeñan y cómo es que inhiben su proliferación y migración. Las vasoinhibinas también tienen la propiedad de promover la muerte celular programada o apoptosis del endotelio vascular; tal característica las convierte, al mismo tiempo, en herramienta de destrucción de los propios vasos.

Esta investigación, reconoció, es de nivel básico, pero con implicaciones clínicas importantes. Se han aportado resultados donde se observa que es posible frenar el desarrollo de vasos sanguíneos en la retina. El siguiente paso será producir estas proteínas y utilizarlas en pruebas clínicas hasta obtener otra opción terapéutica, alterna a la fotocoagulación con láser, que lesiona la retina y no siempre es eficaz.

El descubrimiento de estas sustancias, concluyó la experta, podría abrir la posibilidad de encontrar tratamientos para enfrentar esos padecimientos que afectan a tanta gente alrededor del mundo.

Artículo publicado en Gaceta UNAM, Número 4059, 27 de marzo del 2008.

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