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Tratan el Parkinson con neuronas derivadas de células madre embrionarias

Scientists treat Parkinson´s disease with neuronal embrionary stem cells

Laura Romero

En el Instituto de Fisiología Celular se implantan en ratas afectadas

En el Instituto de Fisiología Celular se trasplantan con éxito neuronas derivadas de células madre embrionarias en ratas con mal de Parkinson, con lo que se registra una disminución de la enfermedad, afirmó Iván Velasco Velázquez.

Por largos periodos, esas células mantienen su capacidad de liberar dopamina, sustancia o neurotransmisor necesario para que esos componentes, ubicados en el centro del cerebro, se comuniquen y cumplan su función, añadió.

El investigador del instituto explicó que el Parkinson es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de temblores y la dificultad en la movilidad y coordinación del cuerpo. Aparece por la muerte de neuronas en una zona específica y pequeña del cerebro llamada sustancia negra. Afecta a 0.1 por ciento de la po-blación mundial y entre uno y dos por ciento de mayores de 60 años. De acuerdo con lo anterior, alertó, habría alrededor de medio millón de mexicanos en ese rango de edad con este problema.

Las causas que originan el mal se desconocen. Una pequeña proporción se relaciona con factores hereditarios, pero la mayoría –alrededor de 90 por ciento– lo manifiestan esporádicamente, abundó.

Velasco Velásquez señaló que las células madre no están diferenciadas y son capaces de crecer de manera controlada. Su característica más interesante es su posibilidad para generar tipos especializados en grandes cantidades, idóneos para la cura de ciertas enfermedades.

En este caso, el grupo de investigación busca neuronas dopaminérgicas a partir de ese origen, para el tratamiento de padecimientos del sistema nervioso.

Dichas células, expresó, pueden obtenerse de un estadio temprano de los embriones, cuando todavía no hay formación de órganos. Su plasticidad o capacidad de diferenciación es mayor a la de cualquier otro tipo y pueden generar toda la estructura de los organismos, en este caso de los mamíferos.

Este tipo de células, continuó, se diferencian de las somáticas, que están restringidas a un solo tipo (por ejemplo, las de la sangre únicamente pueden generar células sanguíneas incluyendo glóbulos blancos o rojos y plaquetas).

Sobre su aplicación apuntó: “Si una persona padece de una enfermedad en cierta parte del cuerpo donde no se han identificado claramente células madre, se podrían usar las embrionarias para generar los tipos celulares que se necesiten y después realizar trasplantes”, dijo.

El científico, que ha dado a conocer sus trabajos en revistas prestigiadas como Science y Nature, refirió que el proceso de diferenciación hasta llegar a ser neuronas dopaminérgicas ha tomado poco más de tres semanas al aplicarlas en un ratón. En los humanos tardaría entre siete y ocho semanas, y pueden producirse teóricamente sin límite, pues su fuente tiene alta capacidad de producción.

Velasco Velázquez explicó la técnica que se empleó en los roedores con Parkinson: se les inyectó una toxina en la zona indicada para dañar uno de los hemisferios cerebrales y ocasionarles una conducta de giro, es decir, repiten movimientos circulares constantemente.

“El procedimiento se realiza mediante la introducción directa de 500 mil células en cada animal. De esta forma, la alteración conductual inducida se revierte gracias al trasplante. Es la manera más rápida que se ha encontrado para evaluar si dichos trasplantes funcionan o no. Después de dos o cuatro semanas se observa que la actividad giratoria del ratón desaparece completamente”, indicó.

Además, agregó, se han realizado estudios de tomografía por emisión de positrones para determinar cuánto tiempo sobrevive el trasplante y en cuánto tiempo es liberada la dopamina.

Explicó que a pesar de que “dentro del cerebro de las ratas la dotación aplicada está en una zona restringida, bastante menor a la que normalmente recibe dopamina en condiciones naturales, la liberación del neurotransmisor es suficiente para que los receptores se vean completamente restaurados. Es decir, hay una reversión completa de las alteraciones”. Se encontró también este efecto mediante microdiálisis, pues a pesar de administrarse una baja cantidad de la sustancia trasplantada, sí se registró una clara mejoría, precisó.

Al respecto, informó que los universitarios –en colaboración con científicos de Estados Unidos– realizaron una evaluación de ocho meses. Si la vida de los roedores es de alrededor de dos años y el conjunto de trasplantados era de jóvenes adultos (de dos o tres meses), dijo, se estima que vivieron un periodo considerable con el trasplante funcionando de manera óptima. Además, ese procedimiento no produce tumores.

Iván Velasco recordó que los tratamientos actuales para combatir el Parkinson en humanos son farmacológicos, sin embargo, son transitorios. Funcionan siempre y cuando existan todavía neuronas dopaminérgicas en los pacientes a quienes se les administra levodopa, un precursor.

También han habido ensayos clínicos donde enfermos fueron trasplantados con células provenientes de fetos abortados, relató. No siempre hubo recuperación funcional y en una proporción baja hubo alteraciones conductuales. De ahí la importancia de continuar con este tipo de investigaciones que, eventualmente, podrían llevar al tratamiento y cura de este mal, aunque eso no ocurrirá en el corto plazo, aclaró el investigador.

“Faltan años de estudios in vitro para determinar con precisión la capacidad de las células madre para generar distintas unidades y después trasplantarlas a modelos animales para observar si hay recuperación funcional o no. Si así ocurriera faltarían análisis de bioseguridad para evitar efectos secundarios importantes. Hasta entonces se procedería al tratamiento en fase experimental de personas que necesiten esa incorporación”, acotó.

Este uso podría ser, incluso, útil en otras enfermedades, no sólo en las del cerebro sino también en las de otros órganos. Es el caso de la diabetes tipo 1, caracterizada por la muerte de células beta en el páncreas, encargadas de secretar insulina.

Cualquier padecimiento donde haya una pérdida selectiva y localizada de este tipo, como la esclerosis lateral amiotrófica, podría encontrar remedio. La utilización de las células madre derivadas de embriones humanos deberá discutirse en México. Prohibirla sería desperdiciar la capacidad de saber si eventualmente podría mejorarse la calidad de vida de muchos pacientes. La investigación debe estar abierta a todas las opciones posibles, siempre con una legislación clara, concluyó Velasco Velázquez.

Artículo publicado en Gaceta UNAM, Número 3780, 31 de enero de 2005.
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Para reproducción parcial o total favor de dirigirse a la Gaceta.

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