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La extinción de anfibios, en escala sin precedentes

Amphibian extinction, ocurring on an unprecedented scale



Laura Romero

Pérdida de hábitat, contaminación ambiental y comercio, entre los factores de riesgo

Graves declives y extinciones masivas de anfibios, sin precedente en la historia humana, ocurren actualmente en el mundo. Es un fenómeno similar al de los dinosaurios, cuando gran cantidad de biodiversidad desapareció en corto tiempo, afirmó en la UNAM Joseph R. Mendelson, investigador del Zoológico de Atlanta, Estados Unidos.

El también especialista de The World Conservation Union expuso, durante el Seminario La Crisis Global de los Anfibios y la Escala de Respuesta, que sobre esta situación hay un consenso académico, a diferencia, por ejemplo, de las opiniones en torno al cambio climático.

La disminución y desaparición de sapos, ranas, salamandras y cecílidos, insistió en el auditorio del Jardín Botánico, son el ejemplo más claro de una clase entera de animales amenazados.

Señaló que en el mundo se conocen poco más de seis mil especies de esos animales; en México son 375, pero, sin duda, tales números son bajos. Tan sólo la revista Science publicó una evaluación global donde consigna que del gran total, por lo menos 170 linajes están recientemente extintos, y más de 30 por ciento se encuentra en peligro.

Existían alrededor de 120 variedades de ranas arlequines en Centro y Sudamérica; la publicación marca que de ese número, 30 están perdidas desde 1996 y sólo 10 son saludables, advirtió.

Además, hay extinciones de ecosistemas. Así ocurrió en Costa Rica y pasa en Panamá, donde se pierden 90 por ciento de los individuos anfibios y ya han desaparecido 50 por ciento de los grupos. “Es una escala sin precedentes”, reiteró.

Estos hechos se deben a amenazas documentadas, como destrucción de hábitat, problema grave y serio en casi todo el orbe; contaminación ambiental, aunque no se sabe mucho de los efectos para esa fauna; el consumo y comercio, y el cambio climático, a pesar de la dificultad para demostrar con exactitud cómo les daña, explicó.

En este momento, el factor más importante para la merma de anfibios es una enfermedad contagiosa, la quitridiomicosis, causada por un hongo patógeno, el Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), descubierto en 1998, luego de grandes declives de poblaciones, adelantó.

El hongo se ubica en la parte superior de la piel de los animales, en la queratina y, por su tamaño, es difícil de diagnosticar. Se mueve y dispersa a través del agua, e infecta a otros. En muchos casos es fatal. En Panamá y Costa Rica ha causado la extinción de más de 50 por ciento de las especies en algunos de los sitios afectados, y aunque en cautiverio es fácil tratarla, en el hábitat natural es incurable; en el campo no se puede hacer nada, reconoció.

Joseph R. Mendelson sostuvo que el hongo puede causar daños de forma directa, sin asociación con ninguna otra amenaza. Para enfrentarlo hay diversos retos: su escala mundial, ya que cada continente tiene registros y ejemplos de muertes, así como la ausencia de datos de muchas regiones, no se sabe nada de África y Asia.

La técnica para diagnosticarlo ha sido desarrollada recientemente y se implantará en México y otras partes de América Latina mediante un taller impartido en el Instituto de Biología de la UNAM por parte del mismo experto.

Otro reto mayúsculo es la ignorancia casi total de la biología de los anfibios y de su conexión entre ésta, el clima y los declives. En México, recordó el experto, en 1986 se hicieron observaciones de grupos de ranas que murieron en Sonora. No obstante, no se efectuó un registro oficial y los estudios han sido pocos. Ahora los esfuerzos continúan para analizar a los anfibios. Sin embargo, hay una larga lista de especies, casi todas endémicas del territorio mexicano, a las cuales nadie ha visto en décadas. Ésas y muchas otras más ya no existen. “En ésta y en cada nación, las estimaciones del problema son en realidad subregistros”, apuntó.

El fenómeno es serio y requiere una respuesta mundial. Por ello, en septiembre de 2005, una delegación de expertos en anfibios de The World Conservation Union y de Conservation International, científicos y conservacionistas, acudieron a Washington. El resultado de esa reunión fue el llamado Plan de Conservación de los Anfibios. La declaración respectiva será publicada oficialmente dentro de unos meses.

Hay amenazas como la destrucción del hábitat y otras como la enfermedad, que afectan a los anfibios.

Las investigaciones científicas convencionales, así como la conservación tradicional, no serán suficientes para enfrentar la crisis. Se requiere coordinación y financiamiento mundial para protegerlos y prevenir su extinción, finalizó.

Artículo publicado en Gaceta UNAM, Número 3967, 8 de marzo del 2007.
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Para reproducción parcial o total favor de dirigirse a la Gaceta.

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