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Desarrolla la UNAM sistema para el manejo biotecnológico de los residuos municipales y agroindustriales

UNAM develops a system for the biotechnological handling of municipial and agroindustrial residues.

El tratamiento que actualmente se le da a la basura genera más contaminación y dentro de algunos años no habrá lugar donde confinar los residuos, tanto domésticos como de la industria. Esta situación afecta directamente a la salud humana, a los ecosistemas y a los suelos, señaló Sergio Palacios Mayorga, especialista del Instituto Geología de la UNAM, en la conferencia El manejo biotecnológico de los residuos, durante la que expuso la propuesta de solución que tiene la UNAM a través del proyecto de Biotecnología Integral de los Residuos Sólidos Municipales y Agroindustriales (BIRSMA).

Basurero a cielo abierto. Foto: Oscar Ruíz

El ponente indicó que de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Geografía e Informática (INEGI), hay 105 millones de habitantes en el país; se calcula que, en promedio, cada persona genera un kilo de residuos, pues diariamente se tiran alrededor de 90 mil toneladas; es decir, se producen 240 mil metros cúbi-cos de basura a nivel nacional, cifra que va en aumento y es proporcional al crecimiento poblacional.

El tratamiento que actualmente se le da a la basura, consiste en el confinamiento en tiraderos a cielo abierto, rellenos de tierra controlados y rellenos sanitarios, por lo cual se destruyen en promedio entre 40 y 50 hectáreas de áreas verdes, cada vez que se habilita un depósito. Técnicamente el proyecto BIRSMA es una planta de separación de tercer nivel y tiene como objetivos “realizar el análisis de la problemática de la basura en las cabeceras municipales y zonas aledañas dentro de su entorno físico; caracterizar los residuos sólidos municipales y diseñar el tipo y tamaño de una planta para el tratamiento integral de los mismos, de acuerdo a las necesidades de cada localidad, considerando la separación efectiva de los desechos desde su origen, la generación de composta a partir de los residuos orgánicos y la selección y aprovechamiento de los materiales reciclables” explicó el edafólogo Sergio Palacios.

Este proyecto está enfocado a los municipios, por ser los que deciden las acciones y lo que se hace con la basura generada en la localidad. La separación de los residuos es fundamental para el desarrollo de la propuesta BIRSMA.

Un sitio contaminado, explicó el ponente, nunca vuelve a las condiciones ecológicobiológicas y físicoquímicas originales. Actualmente ninguna de las técnicas dan solución al problema; así, los rellenos sanitarios, a pesar de ser lo más tecnificado, no cuentan con un control total que impida fugas al medio ambiente.

Cabe señalar que la edafología es la ciencia que estudia la composición de los suelos, desde el punto de vista de la formación química a partir de la desintegración de las rocas por el impacto climático y por la acumulación de materia orgánica propia de cada ecosistema.

A decir del doctor Palacios, uno de los problemas detectados en relación con el manejo de desechos son los tiraderos a cielo abierto, generalizados en casi todo el país, en donde la basura está mezclada y el reciclaje es prácticamente inexistente. Se trata de recursos materiales como papel, metal, cartón o plástico, que se podrían reutilizar o vender a la industria y transformar los residuos en productos altamente rentables para el comercio. A este respecto, indicó que actualmente México vende tereftalato de polietileno (PET por sus siglas en inglés) a China, país que nos lo regresa como fibra sintética, nylon o rayón.”.

Otro problema mencionado por el ponente es que el depósito de la materia orgánica en combinación con plásticos y otros combustibles, como el papel, tienden a quemarse debido a que en la parte profunda de los tiraderos, los desechos orgánicos son degradados por bacterias anaeróbicas, las metanobacterias, que producen biogás, en una mezcla que contiene bióxido de carbono, hidrógeno, nitrógeno y metano, que al ser un gas inflamable dificulta la labor de apagar los incendios.

Según datos presentados por el especialista, quien impartió su conferencia en el auditorio del Instituto de Geología de la UNAM, en los últimos años se ha agravado el calentamiento global, y los tiraderos a cielo abierto y tecnificados, en nuestro país y en Latinoamérica, contribuyen a él mediante las emanaciones de biogás, lo que impacta decisivamente en el efecto invernadero, resultando su liberación a la atmósfera, más peligrosa que el mismo bióxido de carbono.

Un tercer problema lo constituye el hecho de que la basura en todo el mundo tiene más de 30 por ciento de plásticos, como polietilenos de baja y de alta densidad, que al quemarse a baja temperatura liberan sustancias cancerígenas como las dioxinas. En este punto, indicó que una práctica común en las zonas rurales de nuestro país es la quema de basura que constituye una causa para desarrollar cáncer pulmonar cuando las personas lo respiran constantemente.

Los suelos, aseveró el edafólogo, son un recurso no renovable, por lo que es necesario conservarlos en buen estado, no sólo para la agricultura, sino también como sustento de los ecosistemas naturales que permiten el ciclo del agua y la captación de lluvia nutriente para los mantos freáticos, los ríos, etcétera.

La producción de lixiviados o escurrimientos de compuestos orgánicos y metales pesados en los depósitos de basura, representan otro problema de contaminación al subsuelo, los mantos freáticos y los acuíferos la cual es prácticamente irreparable, y si bien los tiraderos tecnificados cuentan con una membrana plástica para evitar las filtraciones, la mayoría de los que son a cielo abierto y clandestinos no la tienen.

El investigador mencionó que los tiraderos deben ser clausurados una vez que se llenan, pues tienen una vida útil de sólo diez años. “Es un proceso largo que no garantiza el aislamiento total. Además, este suelo no puede volver a utilizarse, no sirve para crear bosques, debido a que los árboles mueren por el calor que se genera en el fondo y por la emisión de los gases tóxicos, ni debe construirse sobre ellos, ya que no es un suelo firme ni saludable para ser habitado”.

Al hablar sobre el proyecto universitario, indicó que diversas empresas ofrecen sus servicios para deshacerse del problema de la basura y cobran cantidades exorbitantes a los municipios. El municipio de León por ejemplo, paga 200 pesos por tonelada de basura y considerando que produce 2 mil toneladas diarias, gasta un total de 400 mil pesos, cantidad suficiente para establecer cuatro plantas BIRSMA.

El especialista enfatizó la conveniencia de hacer un análisis de las necesidades de la localidad y separar la basura en orgánica, puede ir directamente a los campos de composteo y reciclable, cuyos diversos componentes pueden enviarse a un centro de acopio en donde se venda la basura según el precio del mercado. Esto último tiene la ventaja de que al asignarle un valor, la gente se verá incentivada para separar y vender lo que ya no utiliza.

El proyecto BIRSMA propone incentivar en las entidades a la micro y pequeñas empresas para hacerlas partícipes como vendedores o compradores potenciales de los materiales reciclados, para lo cual ofrecen asesoría para crear una industria con los emprendedores o empresarios de la localidad, quienes por ejemplo, podrían invertir en talleres de aprovechamiento de papel o en un molino de PET; es decir, crear empleos a través del aprovechamiento de los residuos y plazas especializadas de trabajo en cada una de las localidades. El modelo de planta propuesto tiene la ventaja de que nunca se llenará, por lo que la vida útil del terreno dependerá de otras condiciones y no de la cantidad de basura. También permite la captación de basura tecnológica, como son las computadoras u otros componentes que se crean con el paso del tiempo. Asimismo, profesionales como biotecnólogos o ingenieros industriales, agrónomos, químicos, etcétera, egre-sados de las escuelas locales podrían insertarse en la cadena productiva, en sus mismos municipios, sin necesidad de emigrar a las ciudades en busca de empleo.

El proyecto BIRSMA ofrece también apoyo a la agroindustria con composta de buena calidad para nutrir los suelos de cultivo y así dejar de utilizar los agroquímicos, ya que se ha comprobado que son contaminantes del suelo y del agua.

“Si hubiera proyectos generadores de composta en los municipios podríamos disponer de la suficiente materia orgánica para reestablecer el equilibrio en esos suelos donde ha habido degradación y devolverles su capacidad productiva ya sea como suelos de cultivo o ecosistemas naturales”, señaló el investigador y dio como ejemplo la planta de composteo, que tiene la UNAM, en donde la basura orgánica se aprovecha como biofertilizante y mejora hasta en 200 por ciento la productividad de un suelo cuando ya está vencido.

El proyecto BIRSMA, es ya una realidad en localidades como Comitán, en Chiapas; Veracruz, Veracruz y León, Guanajuato. Asimismo, otras entidades del país ya están evaluando la posibilidad de deshacerse de su basura de una manera limpia, segura y barata, en beneficio de la salud de los ciudadanos y de nuestros ecosistemas. Más información en: www.geologia.unam.mx.
(Ruth Juárez)

Artículo publicado en Gaceta Biomédicas, Mayo de 2007.
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