Lost your password?
Are you a new user?

En defensa de la vida

In defense of life
Brief of the lecture given before the Nation Supreme Court during the public hearing about inconstitutionality of the decrete that decriminalize the interruption of pregnancy before the 12 weeks of gestation now in force

Horacio Merchant Larios
Investigador emérito del Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM

Resumen de la ponencia presentada ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación durante la audiencia pública sobre la inconstitucionalidad del decreto que despenaliza la interrupción del embarazo antes de las doce semanas de gestación vigente en el Distrito Federal.
La interrupción del embarazo  conlleva serios traumas físicos y psicológicos que sin duda dejan huella en la mayoría de mujeres que por diversos motivos se ven obligadas a llevarla cabo. La angustia y sobre todo el remordimiento son probablemente características intrínsecas del ser humano. La decisión para llevar a cabo un aborto, coloca a la mujer ante un dilema ético que consciente o inconscientemente se ve obligada a afrontar y a asumir sus consecuencias. Ante esta situación particular, surge un segundo dilema ético de naturaleza social que ignorando al dilema particular, otorga prioridad al individuo no nacido en aras de lo que denominan la defensa de la vida.

Al respecto, me permito exponer algunos puntos de reflexión que la ciencia y en particular la biología, pueden aportar para ampliar el panorama en el que se discute el actual problema del aborto en México.

La ciencia no tiene la verdad, la busca.
La vida se inició en la tierra hace cuatro mil millones de años aproximadamente.
Desde la aparición de la primera célula hasta nuestros días, la vida es un proceso continuo.
La especie humana, al igual que todas las especies que sobreviven en la tierra es producto de un proceso evolutivo.
El Homo sapiens apareció hace 160 mil años aproximadamente.
La evolución humana en los últimos 10 mil años ha dependido de su desarrollo tecnológico y cultural y no de su evolución biológica (genética).
Al iniciar su desarrollo, el embrión humano sigue patrones similares a los demás mamíferos, los que a su vez, tienen patrones similares a los demás vertebrados.
La especie humana comparte el 99 por ciento de sus genes con otros primates como el chimpancé y un 85 por ciento con los ratones.
La continuidad de la vida humana, depende de los ovocitos que se desarrollan en los ovarios de la mujer. Al ser fertilizados reinician el ciclo de vida de un nuevo individuo.
La individualidad no es privativa del humano, es una propiedad biológica de todas las especies y constituye la base de la evolución.
Durante más de 100 mil años los pequeños grupos humanos vivieron como colectores y cazadores en equilibrio dinámico con las demás especies.

El desarrollo tecnológico ha incrementado la longevidad y la sobrevivencia infantil de los humanos en los últimos 100 años. El actual ritmo de crecimiento de la especie humana aunada a la sobreexplotación de los recursos naturales y la contaminación, ponen en peligro la supervivencia de la especie humana y la de la mayoría de las otras especies en el planeta.

Sólo la aplicación del conocimiento científico, como característica privativa del ser humano, podría garantizar la continuidad de la vida en la tierra.

La ciencia ubica al humano en una posición de humildad en el contexto de la vida. No es superior al resto de las especies, en última instancia, está sometido a las mismas leyes naturales.

El ser humano tiene conciencia de sí mismo con base en valores aprendidos en el contexto cultural en que nace. El contexto cultural es y ha sido siempre, inmensamente variable.

La mujer es más que un vehículo para la continuidad de la especie, tiene derecho y capacidad para decidir sobre su propia calidad de vida y la de su descendencia.

Mi opinión como biólogo es que a diferencia de otras especies, el primer derecho del individuo humano, es el ser deseado por su madre.

Castigar a una mujer por evitar tener al hijo que no desea es tan inmoral como obligarla a abortar al hijo deseado o negarle asistencia médica para aliviar su infertilidad. La decisión de procrear o no es un dilema ético que sólo la madre potencial puede asumir.

El papel de la religión en una sociedad laica como la nuestra, debería avocarse a la persuasión moral para que las creyentes no aborten. Despenalizar el aborto no implica promoverlo, por el contrario, se encamina hacia un principio de igualdad en el que todos los individuos sean reconocidos como responsables de sus propias decisiones.  Es inaceptable que asuman actitudes amenazantes y punitivas históricamente superadas en países avanzados.

Artículo publicado en Gaceta Biomédicas, julio del 2008.

The following comments are owned by whomever posted them. This site is not responsible for what they say.

Need help?

LiveZilla Live Help

 

Currently online

Error in PHP Block. Function, phpblock_anon_whosonline, does not exist.

 Visitors & Countries

Since 24-04-12 -Site Statistics

Health Information by

MedlinePlus Trusted Health Information for You: A service of the U.S. National Library of Medicine, NIH National Institutes of Health

Connect & Share