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Investigan diferencias de género en casos de sida

Researching gender differences in AIDS cases
In average, the viral charge is less in women, although this does not reflect the real advance of the disease

Laura Romero

En promedio, la carga viral es menor en las mujeres, aunque eso no refleja el avance real de la enfermedad
Investigadores del Instituto de Física –en colaboración con integrantes del Centro Médico Nacional (CMN) La Raza del Instituto Mexicano del Seguro Social– han encontrado diferencias estadísticas en la cantidad de Virus de Inmunodeficiencia Humana (carga viral) presente en la sangre de hombres y mujeres mexicanos, siendo menor en promedio entre las segundas, afirmó Carlos Villarreal Luján, de esa entidad universitaria.

Ello no necesariamente refleja el avance real de la enfermedad, agregó el especialista y señaló que esta observación podría ser un elemento más a tomar en cuenta para iniciar el suministro de medicamentos al paciente.

El científico, quien junto con Germinal Cocho, también de Física, ha desarrollado modelos matemáticos que permiten entender mejor la dinámica de este virus en el ser humano, realizó un estudio retrospectivo con base en los expedientes de más de seis mil pacientes del Hospital de Especialidades del Centro referido, con lo cual se integró una base de datos.

El responsable médico fue José Luis Estrada, mientras que la parte operativa del estudio y el análisis estadístico estuvo a cargo de la estudiante de la maestría en Física Médica, Paola Ballesteros.

Los datos corresponden a individuos que no habían iniciado tratamiento y otros bajo uno, durante algún tiempo. Se observó que, en efecto, entre hombres y mujeres sin empezar la terapia, existe una diferencia de carga viral estadísticamente significativa, refirió.

La disparidad es más notable en una etapa intermedia, cuando la cuenta de linfocitos –o células sanguíneas que infecta el virus y utiliza para reproducirse– ha disminuido a alrededor de 200-350 por milímetro cúbico de sangre, lo que se considera el umbral para iniciar la terapia.

También se encontró que la diferencia en carga viral desaparece entre quienes han tomado la terapia durante al menos seis meses, dijo. Villarreal sostuvo que en investigaciones en distintos lugares del mundo se aprecia una aparente diferencia de carga viral en la sangre de hombres y mujeres, sobre todo al inicio y en etapas intermedias de la infección. Ellos pueden tener tres veces la de ellas y, sin embargo, se enferman igual, lo que se explica porque el virus se aloja primordialmente en el tejido linfático, donde la densidad del virus es mil veces mayor. En la degeneración de esos tejidos puede verse el avance real de este mal.

Al parecer, habría una desigualdad de género en las tasas de transferencia del virus del tejido linfático a la sangre; ahora corresponde averiguar si esa diferencia se debe a los niveles de expresión de mensajeros químicos, como quimiocinas u hormonas, o bien a la acción del endotelio vascular –capa de células que reviste interiormente las paredes de venas y arterias–, o a otros fenómenos involucrados en la respuesta inmune.

Elprincipalcriterioparainiciareltratamiento es determinar el número de linfocitos. Pero hay casos en donde éste no correlaciona con el grado de avance y es necesario además estimar en la sangre la carga viral. Si ésta es alta se puede administrar la terapia, aunque sería aconsejable tomar en cuenta otros parámetros, como la diferencia de género: si en una mujer la carga es baja, eso no indica necesariamente que esté menos enferma, aclaró.

Los científicos universitarios también han encontrado en la muestra estudiada que la terapia aparentemente tiene menor efecto en las niñas que en los niños, aunque aún no se explican por qué.

Villarreal Luján, junto con su grupo, presentó un reporte preliminar de este trabajo con enfoque de género en las memorias de investigación en física médica publicadas por el American Institute of Physics, y prepara un artículo que enviará a una revista de investigación médica básica.

Recordó que el VIH presenta una cantidad asombrosa de mutaciones. “Prácticamente es unodistintoencadaciclodereproducciónyesto hace difícil elaborar vacunas”. Además, una vez instalado en el organismo ya no es posible erradicarlo, por el hecho de que integra su material genético al de las células infectadas.

El sida afecta a alrededor de 40 millones de personas en el mundo, la mayoría en África, al sur del Sahara, donde la incidencia alcanza en algunos países a 50 por ciento de la población. Ahí la esperanza de vida ha disminuido de 60 ó 70 años a sólo 35, detalló.

Señaló que, en México, 0.5 por ciento de los habitantes están afectados y la tasa de infección va en aumento. Entre los jóvenes es la segunda causa de muerte, sólo después de los accidentes y hechos violentos.

Carlos Villarreal refirió que la creación del modelo matemático para entender la dinámica de la infección por VIH se basó en considerar que el virus se produce y transfiere entre distintos compartimentos del organismo. “El modelo nos permite integrar y cuantificar información sobre los factores que intervienen en la evolución de la enfermedad y cómo se comporta este microorganismo cuando se aplica la terapia”.

En el futuro cercano se tiene contemplado realizar, en colaboración con Luis Soto, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) un estudio sistemático de la carga viral en hombres y mujeres, desde el primer minuto de iniciado el tratamiento, para entender por qué la carga viral aumenta dos o tres veces por arriba del nivel inicial, cuando debería disminuir. Eso podría asociarse con una perturbación que posibilita el paso masivo del virus desde el tejido linfático a la sangre, como si se abriera de repente una llave y se inundara un compartimento.

Un estudio similar en pacientes masculinos está en marcha en el Hospital General de México (HGM) en colaboración con Hilda Hidalgo e Isabel Villegas.

También se considera investigar la posible influencia del endotelio vascular en la dinámica viral. “Hay estudios que señalan que el virus puede adherirse e infectar células endoteliales y que el grado de deterioro de esa barrera natural entre el virus en la sangre y el tejido linfático correlaciona el grado de avance de la enfermedad y problemas cardiovasculares”.

Con esta investigación se espera entender con mayor profundidad la dinámica del VIH-sida y eventualmente proponer terapias alternativas realistas. La parte clínica se efectuará en La Raza, el INCMNSZ y el HGM. Asimismo, continuará el trabajo básico multidisciplinario con expertos del Instituto de Investigaciones Biomédicas, entre ellos Leonor Huerta.

Artículo publicado en Gaceta UNAM, Número 4042, 21 de enero del 2008.

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