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¿Quedarán anticuados los transplantes de corazón?

Could heart transplants become a thing of the past?
Advanced heart-assisting devices are getting better and better, though donated hearts are still the gold standard, U-M expert says

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ANN ARBOR, Michigan. — Los transplantes de corazón salvan la vida a más de 2.100 personas cada año en Estados Unidos. Pero muchos más pacientes están a la espera de que haya disponible un corazón nuevo y cientos morirán sin haber tenido una segunda oportunidad.
Mientras tanto decenas de miles de personas no están tan enfermas como para que necesiten un transplante pero deben lidiar cada día con graves problemas cardiacos que limitan todos los aspectos de la vida.

¿Podría la tecnología ser la solución, ya sea de manera temporal o permanente, para muchas de estas personas? ¿Serán los transplantes de corazón una cosa del pasado?

Las respuestas a estas preguntas es si, y quizá, según un cirujano cardiaco de la Universidad de Michigan que ha dedicado su carrera al cuidado de los pacientes mediante la implantación de tecnología y los transplantes de corazón que salvan vidas.

Pero hasta que los aparatos sean tan buenos como para que transformen en obsoletos los transplantes, dice Francis Pagani, podemos desarrollar la tecnología que ayude a que mucha gente con graves problemas del corazón sobreviva y tenga una buena vida.

Pacientes como Tim Cusatis, un hombre de 50 años de edad de Michigan, quien nunca se había sentido mal hasta la final del fútbol Super Bowl en 2006, el día en que sus médicos le informaron que su corazón se deterioraba rápidamente. Pocas semanas después le dijeron que, sin un corazón nuevo, moriría en pocas semanas.

Después que buscó asistencia en el Centro Cardiovascular de la UM, Cusatis y su corazón recibieron una ayuda con la tecnología más avanzada, un aparato llamado HeartMate II.

Pagani y su equipo implantaron el aparato en el pecho de Cusatis y lo conectaron a su corazón, y luego le ayudaron a ajustarse a la vida como un “hombre biónico”. El HeartMateII tiene el tamaño de una pila D, con un tubo que sale a través de la piel y se conecta a una batería. El aparato ayudó a bombear la sangre en el cuerpo de Cusatis de manera que reemplazó el lado izquierdo de su corazón enfermo y esto le ayudó a fortalecerse mientras esperaba por un transplante.

En aquel momento el aparato estaba todavía en su etapa de experimentación. El HeartMate recibió en abril de 2008 la aprobación para el uso de la Dirección de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés).

Afortunadamente para Cusatis pocas semanas después estuvo a disposición un corazón de donante que era compatible con el suyo, y esto ocurrió hace dos años esta semana. Pero Cusatis sabe que otras muchas personas esperan muchos más meses que él, esperan por una oportunidad y la generosidad de una familia en duelo que les salve la vida.

El aparato que recibió Cusatis es uno de los más recientes en una serie de tecnologías probadas en los últimos 25 años desde el primer uso verdaderamente exitoso de un aparato de ayuda cardiaca.

Pagani y sus colegas en el Centro de Apoyo Circulatorio de la UM, un equipo que integran cardiólogos, enfermeras, cirujanos y terapeutas han ayudad a probar todos estos aparatos nuevos a medida que se han desarrollado a lo largo de los años. El equipo de la UM ha tenido la ayuda de cientos de pacientes que se han ofrecido como voluntarios para las pruebas clínicas de los aparatos nuevos.

Ahora la UM ofrece casi una docena de opciones para los adultos y niños con problemas cardiacos. La mayoría de los aparatos ayuda en el funcionamiento del lado izquierdo del corazón, la poderosa cámara de bombeo conocida como ventrículo izquierdo, y por eso se les llama aparatos de asistencia ventricular izquierda, o LVAD por su sigla en inglés.

De hecho el HeartMate II es primo del HeartMate LVAD, más grande, que ha estado en uso por varios años. Ese aparato se desarrolló para ayudar a que los pacientes sobrevivieran hasta el transplante, pero luego se demostró que aún pacientes que no sean candidatos para un transplante pueden obtener años de vida de buena calidad con su ayuda.

El HeartMate LVAD es más grande y más ruidoso que el HeartMate II: cuando Cusatis lo vio comparó el HeartMate con la bomba de agua de un viejo camión Ford. De hecho el HeartMate era demasiado grande como para usarlo con algunos pacientes, incluida la mayoría de las mujeres, y eso es lo que en parte hace que el HeartMate II sea un avance importante.

Ahora la UM y otros hospitales planifican un estudio que investigará si el HeartMate II también puede usarse en las personas con fallas cardiacas que no sean buenas candidatos para un transplante. Es una cuestión que requerirá varios años y cientos de voluntarios para encontrarle la respuesta. Mientras tanto el HeartMate II se usa principalmente para las personas que esperan un corazón nuevo.

Sorprendentemente el nuevo artefacto incluso podría ayudar a que algunos pacientes eviten el transplante de corazón. En una pequeña minoría de pacientes el aparato da al músculo cardiaco un descanso en grado tal que el músculo puede, realmente, empezar a sanarse y recupera su fuerza. El equipo de la UM estudia ahora un medicamento que ayude a acelerar este proceso.

Pero si la tecnología del presente es excitante hay mucha más esperanza en el horizonte, dice Pagani.

“En los últimos quince años la tecnología ha mejorado espectacularmente. Las bombas son ahora muy pequeñas, pero hay tecnología más nueva que llegará a las pruebas clínicas en el año venidero que ofrece mejorías espectaculares en cuanto a la duración de estos aparatos”, dice. “Creemos que algunos de los aparatos que ahora están en la fase de investigación podrán durar, probablemente cinco, diez años, y empezarán a competir prácticamente con el transplante de corazón”.

Estos aparatos de “tercera generación” usan campos magnéticos que mantienen los componentes de bombeo suspendidos dentro del artefacto implantado lo cual reduce la fricción y el desgaste y extiende la vida del aparato. Una prueba clínica del primero de estos aparatos, llamado Duraheart, podría iniciarse este verano (hemisferio norte).

“Pienso que la tecnología está mejorando a tal punto que veremos cambios sustanciales en los estilos de vida de los pacientes en relación a su situación cuando tenían fallas cardiacas avanzadas”, dijo Pagani. “El asunto más importante ahora es la reducción de los efectos secundarios vinculados con esta terapia, usando el transplante como punto de referencia y tratando de lograr los resultados que alcanzamos con un transplante. Si podemos hacer eso exitosamente con esta tecnología entonces tendrá una aplicación mucho, mucho más amplia”.

Para Cusatis no hay duda que el tener el HeartMate II y luego un transplante ha transformado su vida. Ahora sabe que debe desempeñar un papel activo para mantenerse saludable y lo ha hecho desde que recibió el HeartMate II. Dejó de fumar, perdió peso, y hace ejercicio todos los días. Cusatis ahora lee cuidadosamente las etiquetas de los alimentos, busca opciones con un menor contenido de sal y grasas. El otoño pasado (hemisferio norte) Cusatis corrió su primera carrera de cinco kilómetros y acaba de participar en su tercera, con un tiempo cinco minutos más bajo que en la primera.

“Es sorprendente lo que puede hacer una pieza de equipo”, dice. “Cuando pienso en el pasado antes del LVAD y cuán enfermo estaba, puedo ver que fue un punto de apoyo para mejorar. Fue un puente hacia una nueva vida”.

Más acerca de la falla cardiaca y los aparatos de ayuda ventricular izquierda:

Unos 3,5 millones de personas en EEUU tienen fallas cardiacas, y este año unas 284.000 morirán por ellas. Si bien la mayoría de los pacientes con fallas cardiacas no se beneficiará de la tecnología de asistencia cardiaca actual, un buen porcentaje podría beneficiarse.

Las tecnologías de asistencia cardiaca se adecuan mejor para pacientes que esperan un transplante de corazón: entre 2.000 y 4.000 personas están en la lista de espera en Estados Unidos.

Cada año en EEUU se realizan unos 2.100 transplantes de corazón y cientos de personas mueren a la espera de uno nuevo.

Los corazones donados pueden provenir solamente de personas que han firmado en los registros de donantes antes de su muerte, y cuyas familias den permiso para que sus corazones se donen al morir. Otros factores, incluida la causa de muerte y la salud general de la persona en el momento de su muerte también afectan si un corazón puede usarse o no para un transplante.

En 1984 se usó por primera vez, con éxito, un aparato de asistencia cardiaca. Desde entonces numerosos aparatos se han probado en miles de pacientes en todo el país. El aparato de asistencia ventricular izquierda HeartMate fue aprobado para el uso en candidatos para transplante en 2001, y como “terapia de destino” para uso a largo plazo en 2003.

El aparato HeartMate II fue aprobado el 21 de abril de 2008 para uso en candidatos para transplante y podría probarse pronto como una opción “de destino”.

Otros aparatos que ayudan al corazón en el bombeo de la sangre también están disponibles o en pruebas clínicas tanto para adultos como para niños.

A fines de 2008 podría iniciarse la prueba clínica de un aparato de tercera generación llamado DuraHeart, que usa componentes de bombeo levitados magnéticamente para reducir la fricción y el desgaste.

Por información sobre el tratamiento de fallas cardiacas y aparatos de ayuda para el corazón en el Centro Cardiovascular de la UM, llame al teléfono gratis 888-287-1082 o visite med.umich.edu/cvc.

Written by Kara Gavin

Courtesy: University of Michigan Health System

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