El mundo se toca con el cerebro
Apr 09, 2007
By Admin2
The world is touched wit the brain
Fernando Guzmán
Las neuronas de percepción y subjetividad se localizan en el área motora suplementaria, en el lóbulo frontal
Entre los neurofisiólogos se pensaba
que los procesos finos de la percepción
ocurrían en regiones del cerebro denominadas
zonas sensoriales primarias. Sin embargo,
investigadores del Instituto de Fisiología
Celular, encabezados por Ranulfo Romo,
descubrieron que la percepción y la subjetividad
ocurren en el área motora suplementaria,
localizada en el lóbulo frontal.

En esa área del cerebro, que mide más
o menos cinco milímetros, hay unos cientos
de miles de neuronas a las que llega la
información sensorial, o de los sentidos,
que se combina o se compara con referentes
guardados en la memoria de corto
plazo, o de trabajo, para generar acciones
y lo que se conoce como subjetividad.
Los investigadores universitarios descubrieron
también en el lóbulo frontal el
mecanismo mediante el cual las neuronas
guardan información en la memoria de corto
plazo. De este modo pudieron demostrar
que la memoria –como oportunamente dio a
conocer Gaceta el adelanto del estudio, en
2005– tiene una representación física, no
abstracta, como se creía.
Captación de información
Si una persona percibe que un alacrán camina
por su brazo, sacude éste con violencia.
En esta reacción se combinan la percepción
y la información almacenada en la memoria.
En la piel tenemos órganos receptores
que registran los cambios causados por la
presión del arácnido en el brazo a medida
que avanza. Esta información es transportada
por los nervios al sistema nervioso
central, que es como una supercomputadora
que la examina con lo aprendido.
Lo mismo sucede con el sentido de la vista.
La información que los receptores visuales
obtienen de la imagen de un objeto, es transformada
por éstos en actividad eléctrica que
luego va al cerebro. Como en el caso del
alacrán, el cerebro compara esta información
con la experiencia previa, de tal modo que
podemos interpretar los objetos que vemos.
Con el sentido del oído tampoco es diferente.
Las vibraciones producidas por una
voz, por ejemplo, activan los receptores
auditivos de la cóclea o caracol, estructura
en forma de tubo enrollado en espiral, situada
en el oído interno. Después, esta informa
ción llega al cerebro, donde se confronta con
otros sonidos acumulados en la memoria.
Experimentos con cerebros de monos
Los investigadores universitarios estudiaron el cerebro
del mono –cuyo funcionamiento es relativamente
modesto, pero parecido en cierta medida al de los
seres humanos–, para entender cómo organiza e interpreta
los mensajes de los órganos de los sentidos,
cómo percibe y memoriza esta información, cómo toma
decisiones y las expresa por medio de movimientos.
“Con vibraciones estimulamos uno de los dedos
de un mono. Al percibir dicho estímulo, el animal
respondía oprimiendo un botoncito. Antes que lo
oprimiera, ya sabíamos que lo había percibido, gracias
a que se ‘encendía’ un grupo de neuronas del área
motora suplementaria de su cerebro”, explicó Romo.
Ahora bien, cuando el estímulo era demasiado
leve, el mono no lo percibía, por lo que el mencionado
grupo de neuronas no se activaba. Es decir,
las neuronas reflejaban la percepción del animal, no
la cantidad física del estímulo.
“Estos procesos básicos son muy importantes
–puntualiza el investigador– porque la percepción,
la memoria y otros actos dependen de ellos. Además,
sirven para relacionar la actividad neuronal
con la conducta de una persona.”
Proceso subjetivo
En otro experimento, los investigadores introdujeron
directamente la información en las neuronas del mono,
sin utilizar la interfase de su mano, y éste manifestó su
percepción de manera precisa. Los investigadores
comprobaron, entonces, que si el estímulo artificial que
recibía el simio era idéntico al estímulo natural, se
observaba la misma respuesta neuronal.
“Ahora sabemos que estas neuronas son precisamente
las que generan la subjetividad. La percepción es
un proceso subjetivo porque involucra la sensibilidad de
cada persona. La memoria es subjetiva, las decisiones
son subjetivas y la conducta motora voluntaria, a pesar
de que físicamente sea muy obvia y objetiva, es, a final
de cuentas, subjetiva porque surge de procesos subjetivos.
Cuesta un poco creer que algo biológico genere
algo subjetivo, que no se puede detectar fácilmente.
Pero, sin esa subjetividad, cualquier persona sería una
roca, un animalito que no podría expresar lo que se
denomina inteligencia”, aseveró Romo.
Toma de decisiones
En ocasiones escuchamos sonidos o vemos movimientos
inexistentes y, a partir de ellos, reaccionamos.
Estas percepciones son generadas de manera
interna, es decir, no provienen del exterior.
Pero también, como en una película de cienciaficción,
se le puede meter información a cualquier
persona, que la memorizará inconscientemente y
descubrirá que tiene recuerdos sólo cuando los
combine con la información sensorial.
“Esto es lo que hemos recreado en el laboratorio.
Al estudiar la representación neural de una
información sensorial, hemos visto dónde se guarda
en la memoria, cómo se combina y cómo permite
que se genere una percepción. Con esa información,
la gente puede tomar decisiones, correctas o
incorrectas, que es posible observar en la actividad
neuronal. Asimismo, mediante sencillos modelos
experimentales, hemos estudiado la lógica del porqué
las neuronas en ocasiones no actúan adecuadamente,
lo cual es importante porque nos permite
entender la biología de los procesos mentales, que
le otorgan su identidad al individuo.”
Otro descubrimiento efectuado por el equipo de
Ranulfo Romo es que las neuronas deliberan antes
de tomar una decisión. El cerebro recibe la información
que entra por los sentidos y la compara con los
referentes guardados en la memoria. Si la comparación
se desarrolla adecuadamente, se produce la
percepción. Sólo entonces, las neuronas toman
una decisión determinada.
Aplicación práctica
Las investigaciones realizadas en el Instituto de Fisiología
Celular podrían tener una aplicación práctica en
el campo de las prótesis neurales para suplir deficiencias
de los distintos sistemas biológicos, entre otros.
En el caso de alguien que tuviera la médula
espinal lesionada y, debido a ello, no pudiera mover
una pierna, se buscaría la forma de leer los comandos
cerebrales, la información de las neuronas, y
mediante un puente pasarla directamente a aquélla
y generar su movimiento.
Artículo publicado en Gaceta UNAM, Número 3974, 9 de abril del 2007.
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Para reproducción parcial o total favor de dirigirse a la Gaceta.
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