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Células troncales contra males neurodegenerativos

Stem cells against neurodegenerative diseases

Alzheimer, Parkinson, Huntington e incluso esclerosis múltiple, entre ellos

LAURA ROMERO

El uso de células troncales es en este momento la única esperanza para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer, Parkinson o Huntington, o bien, esclerosis múltiple, las cuales tienen que ver con la muerte de elementos cerebrales, afirmó Herminia Pasantes, investigadora emérita de la UNAM.

El encéfalo, explicó la también integrante del Instituto de Fisiología Celular, está formado por neuronas. Lo que hacemos, pensamos, sentimos, imaginamos, soñamos o creamos es responsabilidad de estas células y todo se basa en la comunicación deunas con otras. Cuando esto falla o se detiene se desarrollan trastornos.Por ejemplo, el Parkinson es resultado de la muerte de neuronas en una zona específica del cerebro, llamada sustancia negra. Los individuos que lo padecen tienen problemas como temblores o rigidez corporal. El uso de células troncales posibilitaría reemplazar los componentes perdidos por otros nuevos. Eso curaría en definitiva el mal.

La investigadora recordó que las células troncales son las primeras que nos forman a partir del óvulo fecundado; se pueden dividir ilimitadamente y diferenciarse en distintos tipos.

Las embrionarias se tienen después de la fecundación del óvulo, en la fase de blastocisto, por medio de un embrión fecundado in vitro o de uno clonado. Las fetales, en etapas más avanzadas, aunque ya no se pueden convertir en cualquier tipo. Igual se adquieren de un adulto.

La científica expuso que las neuronas utilizan un lenguaje eléctrico, de cargas positivas y negativas. Su conversación esposible debido a que poseen un receptáculo donde se alojan sustancias o neurotransmisores para el vínculo químico, como la dopamina, epinefrina, adrenalina y norepinefrina.

No obstante, dijo, en ocasiones este proceso falla. Un caso es la esquizofrenia, enfermedad devastadora que propicia alteraciones en la conducta de los jóvenes cuya causa es difícil determinar. Si con técnicas sofisticadas se examinaran los cerebros de un enfermo y una persona sana, prácticamente no se encontraría ninguna diferencia. Eso se debe a que la disfunción es química y por ello se producen alucinaciones auditivas (los afectados oyen voces), ausencia de metas (como el propósito de levantarse, bañarse e ir al trabajo) y de afectividad (no sienten amor, cariño o afecto por nadie).

La esquizofrenia, explicó Herminia Pasantes, se produce por un exceso de conversación entre las neuronas que usan a la dopamina para esta actividad. Esta última sustancia se une con su cunstancias en la vida, como la pérdida de alguien querido o por desamor, situaciones de las que se sale con el tiempo y estímulos positivos, señaló.

En contraste, su expresión patológica o clínica se presenta cuando a pesar de que el exterior ayuda, la persona afectada no tiene ánimos y todo le parece sin importancia sin que haya motivo. En este caso de trata de una causa orgánica. Las células alteradas se localizan en el llamado circuito del placer o recompensa. Cuando sentimos alegría o felicidad, se activan las neuronas de esa zona. Se trata del sector que se prende a gran velocidad con drogas psicoactivas como cocaína, anfetaminas o éxtasis, precisó. La alteración produce depresión. “Aquí interviene la norepinefrina. Al establecerse la comunicación, al unirse la llave a la cerradura, la puerta no puede quedarse abierta. La conversación debe concluir en algún momento, mediante unas proteínas llamadas transportadores, que sacan al neurotransmisor del espacio de enlace o sinapsis y lo meten a la célula”, subrayó.

En los cerebros de estos pacientes también falta unión, aunque ya se han desarrollado medicamentos que bloquean el transporte de la norepinefrina, de forma que ésta se queda más tiempo funcionando y la charla intracelular persiste, con la consecuente mejora de la persona.

Para concluir, la especialista hizo una recomendación: una de las mejores maneras de activar el circuito del placer, no tan efectiva como las anfetaminas pero menos peligrosa, es enamorándose, porque el amor no se da en el corazón, sino en el cerebro, y es un fenómeno químico.

Artículo publicado en Gaceta UNAM, Número 3777, 20 de enero de 2005.
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Para reproducción parcial o total favor de dirigirse a la Gaceta.

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