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Mejoran universitarios vacuna contra la influenza

UNAM's scientists improve vaccine against influenza

Laura Romero
Desarrollan nuevos inmunopotenciadores para incrementar la respuesta de la vacuna
Edda Scuitto Conde, del Instituto de Investigaciones Biomédicas, desarrolló, junto con su equipo de colaboradores, un nuevo inmunopotenciador sintético de la vacuna contra la influenza, con lo cual mejoraría el desempeño de las ya existentes, sobre todo entre la población más vulnerable: los ancianos.

El desarrollo, que hasta el momento se ha aplicado en modelos animales, mejoraría la respuesta inmune inducida por vacunación, explicó la especialista.

La investigadora explicó que la influenza es una enfermedad viral altamente contagiosa y distribuida mundialmente. La morbimortalidad asociada con esta enfermedad afecta principalmente a la población mayor de 60 años que, junto con los niños, integra los sectores de más alto riesgo.

Refirió que existen varias versiones de la vacuna contra la influenza, pero la más utilizada está basada en componentes del virus inactivado. “Se trata de un extracto semipurificado de componentes virales inactivos que resulta ser eficiente en individuos jóvenes, quienes tienen su sistema inmune funcionando adecuadamente”, dijo. Sin embargo, cuando el individuo envejece, también lo hace su sistema inmunológico. Esto implica una reducción en la eficiencia de la vacuna.

Ante tal panorama, hay interés mundial por desarrollar estrategias para incrementar la eficacia de la vacuna existente. Entre las estrategias utilizadas está el desarrollo de adyuvantes (o coadyuvantes inmunológicos).

De hecho, se ha desarrollado un nuevo adyuvante aprobado para su uso en humanos, denominado MF59, que comenzó a utilizarse en Europa. Sin embargo, la administración de esta vacuna presenta en algunos individuos efectos colaterales asociados a un fenómeno inflamatorio que promueve. Por esto, la potenciación de la vacuna es un problema a resolver.

El grupo de investigación dirigido por Edda Sciutto desarrolla nuevos inmunopotenciadores que podrían ser de relevancia para incrementar la respuesta de la vacuna de influenza.

Su equipo ya había desarrollado una vacuna contra la cisticercosis porcina por Taenia sollium. A partir de ésta, comenzaron a trabajar en el nuevo inmunopotenciador contra la influenza. La primera versión de la misma está basada en tres péptidos sintéticos, uno de los cuales, el primero que se comenzó a caracterizar, inducía una respuesta inflamatoria exacerbada.

“Pensamos que la potenciación de la inflamación producida por este péptido inmunoinflamatorio podía optimizar la respuesta inmune que se induce con la vacuna de influenza y hacerla más efectiva”, indicó.

Decidieron tratar este tema porque es uno de los problemas inmediatos, de interés mundial, sobre todo si se consideran los recientes problemas en la elaboración de la vacuna, la cual debe producirse anualmente a consecuencia de las variaciones constantes que sufre el virus de influenza.

De ahí la importancia de la existencia de adyuvantes eficientes, potenciadores de la respuesta inmune, que además de aumentar la eficiencia de la vacunación en las poblaciones de alto riesgo pudieran disminuir la cantidad de vacuna que se requiere aplicar y obtener la misma eficiencia de protección, haciendo la inoculación disponible para más personas, subrayó.

En el Instituto de Investigaciones Biomédicas, los científicos universitarios montaron un modelo experimental de influenza en un ratón. Encontraron que el péptido es capaz de aumentar la cantidad de anticuerpos específicos en contra de la enfermedad en animales envejecidos.

Al respecto la investigadora señaló: “Utilizando ratones envejecidos que mantenemos en condiciones libres de patógenos durante más de 18 meses se observó que la aplicación de la vacuna administrada en presencia del péptido produce una cantidad mayor de anticuerpos que cuando se usa sola”.

En relación con lo anterior, Armando Pérez, de la Facultad de Medicina, determinó por medio de estudios histológicos que los pulmones de los ratones que reciben la vacuna contra la influenza coadministrada con el péptido generan una inflamación más rápida que se asocia con la resolución más efectiva de la patología pulmonar inducida por la infección viral.

Edda Sciutto, por su parte, explicó que cuando se realiza un proceso de inmunización, el antígeno genera una respuesta inmune en la que participan linfocitos capaces de reconocer los antígenos vacunales de manera específica.

En el fenómeno de respuesta inmune existen células llamadas presentadoras de antígeno que incorporan los componentes vacunales, los procesan y los presentan a algunas de las células del sistema inmune, con lo que activa la respuesta específica en su contra.

Cuando se genera la inflamación se recluta una mayor cantidad de células, entre ellas las potencialmente presentadoras de antígenos, y aumenta la probabilidad de que la vacuna encuentre las células que la van a procesar de forma eficiente, continuó.

Por el momento, explicó la científica, “tratamos de entender a través de qué mecanismos inmunológicos ocurren los fenómenos inducidos por la inmunización con este péptido, que coadministrado con la vacuna contra la influenza resulta en una mejor evolución en los ratones cuando se infectan con el virus, generando una mayor cantidad de anticuerpos específicos. Actualmente estamos consolidando las evidencias a fin de considerar su utilidad en humanos”.

La identificación de este péptido como componente de la vacuna contra la cisticercosis porcina llevó más de 15 años de trabajo. Actualmente los laboratorios Silanes han comenzado a producir la vacuna sintética contra cisticercosis.

A ese tiempo se sumaron otros cuatro años más de estudios para lograr el nuevo inmunopotenciador de la vacuna. La patente de uso para este péptido ya se ha solicitado.

El diseño de adyuvantes, agregó Edda Sciutto, requiere de un equilibrio entre el beneficio y el daño que pudiera ocasionar al paciente, lo cual debe ser considerado. Por ello, hasta ahora son pocos los adyuvantes aceptados para uso humano. Sin embargo, “pensamos que este péptido tiene muchas posibilidades para modificar esta tendencia porque se trata de una molécula producida de forma sintética, en condiciones controladas y en forma sistemática”.

Indicó que hasta la fecha, con base en cientos de ratones y cerdos inmunizados, tanto en condiciones de campo como de laboratorio, “no hemos encontrado ninguna patología asociada con el uso de este nuevo péptido”.

Si bien la coadministración del péptido con la vacuna contra la influenza incrementa la respuesta inmune, no genera un granuloma o proceso inflamatorio tal que pudiera ser perjudicial para el huésped. Si se considera la posibilidad de usarla en humanos a futuro, habrá que hacer las pruebas y estudios necesarios.

Actualmente ya han habido acercamientos con uno de los laboratorios productores de la vacuna para realizar evaluaciones más extensas.

Esta investigación, desde la fase del desarrollo de la vacuna para cisticercosis, recibió financiamiento de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico y el Conacyt, además de instituciones extranjeras como el InstitutodeBiotecnología deTriesteyel Howard Hughes Medical Institute.

Participaron también investigadores del propio Instituto de Investigaciones Biomédicas, y de otras dependencias como las facultades de Medicina Veterinaria y Zootecnia y de Medicina. Asimismo, resultó fundamental la participación de Saúl Grinstein, del Laboratorio de Virología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de Buenos Aires, Argentina.

Artículo publicado en Gaceta UNAM, Número 3779, 27 de enero de 2005.
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Para reproducción parcial o total favor de dirigirse a la Gaceta.

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